Los
ejecutivos estadounidenses están desprendiéndose de acciones al segundo ritmo más acelerado en más de veinte años, un movimiento que para algunos inversores constituye una
señal de alarma clásica, pues sugiere que quienes mejor conocen el interior de las empresas desconfían del rumbo de los mercados.
Una ola de ventas de casi 78 mil millones de dólares
De acuerdo con EPFR Global Market Intelligence, los directivos vendieron acciones por
77 mil 600 millones de dólares durante el primer semestre de 2026, un 20 por ciento más que el año previo. La única ocasión en que la ola fue más intensa se registró en 2021, cuando los mercados estaban saturados de liquidez proveniente de los estímulos económicos de la pandemia. Los analistas, encabezados por Winston Chua, interpretaron que los ejecutivos no muestran interés en ampliar su exposición a las valoraciones actuales.
Compras tímidas frente a ventas récord
En contraste, la adquisición de títulos por parte de los propios directivos ha sido moderada. En el mismo periodo compraron acciones por apenas
6 mil 900 millones de dólares, una cifra que casi iguala el mínimo de los últimos siete años. Según el equipo de EPFR, los inversionistas con información privilegiada siguen reacios a aumentar su exposición personal a la renta variable, incluso mientras las bolsas continúan al alza.
El fantasma de la burbuja de la IA
El
S&P 500 ha repuntado un 10 por ciento en el año y se encamina a su cuarto ejercicio consecutivo de ganancias de dos dígitos. Aun así, crece la inquietud sobre un posible sobrecalentamiento de las empresas de chips y un gasto desmesurado en
inteligencia artificial. A ello se suma la preocupación por la saturación de los mercados, a medida que más grandes compañías del sector buscan salir a bolsa.
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